Escola de Redes

Não vejo discussões sobre o caso "Wikileaks" aqui na Escola de Redes. Vamos começar?

Apoio a iniciativa Alexandre. Vamos compartilhar este post com todas as pessoas conectadas à Escola-de-Redes. Quem quer entender as redes sociais deve prestar muita atenção ao que está acontecendo com o #WikiLeaks

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The first serious infowar is now engaged. The field of battle is WikiLeaks. You are the troops. #WikiLeaks John Perry Barlow

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¿Quién teme a Wikileaks?

por Manuel Castells, La Vanguardia 30/10/2010

Tenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE.UU. en Iraq y Afganistán.

De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE.UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.

Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de Wi-Fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http://destiny. mooo.com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura y matanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE.UU.

Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos.

De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.

Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).

Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.

El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos. Continuará.
Análise: Inócua, ciberperseguição só revela ignorância tecnológica

ALEC DUARTE, Folha.com 04/12/2010

A ciberperseguição a Julian Assange e seu WikiLeaks chega a ser tão perturbadora quanto reveladora ao escancarar que os governos realmente não compreenderam a internet e a completa inutilidade de tentar controlá-la.

É quase o mesmo efeito dos próprios papéis diplomáticos que o site se propôs a vazar, que apenas confirmam o que já se imaginava sobre o funcionamento da diplomacia internacional.

A disputa de gato e rato entre Assange e aqueles que querem o seu pescoço só traz à tona o que já desconfiávamos havia bastante tempo.

Quando o sociólogo espanhol Manuel Castells, provavelmente o maior pensador contemporâneo da vida em rede, afirmou que os governos têm medo da internet porque não possuem controle sobre ela, acrescentou que a tentativa de fiscalização sempre estará entre as prioridades do poder político.

Basta lembrar da China, que mais do que um poderoso (porém sempre contornável) firewall que tenta impedir o acesso a páginas específicas tem um verdadeiro batalhão de censores para pescar palavras-chave e censurar, o quanto antes, manifestações indesejáveis.

Em vão: a rede é um mundo composto de múltiplas vozes e alternativas onde não há patrão ou manda-chuva.

No caso do WikiLeaks, é ainda mais risível a tentativa de expulsá-lo da rede.

Ora, a partir do momento em que a ONG fez parcerias com grandes grupos da mídia tradicional para dar mais repercussão e credibilidade aos papéis que conseguiu com exclusividade, sua própria presença na internet, como um site devidamente estabelecido numa URL, deixou de ser necessária.

Além disso, como já está acontecendo, basta Assange estalar os dedos para que um número incontável de pessoas se disponha a abrigar o conteúdo que tanto desconforto tem provocado no meio político e diplomático.

Para quem acha que a internet não tem regras, eis uma delas: não mexa com comunidades conectadas, porque você irá perder.

Experimente tentar tirar do ar uma página hospedada no Uzbequistão, por exemplo. É melhor esquecer.

Sites-espelho, aqueles que meramente reproduzem conteúdo, existem desde o começo da web -e não vão acabar por um decreto de um governo poderoso qualquer.

É outra certeza que o "Cablegate" deu ao mundo: a ignorância do poder quando o tema é a vida em rede. Coisa que a gente já desconfiava, não é mesmo?
Pepe Escobar: Rachaduras na selva de espelhos

4/12/2010, Pepe Escobar, Asia Times Online

Cracks in the wilderness of mirrors

Traduzido pelo Coletivo da Vila Vudu

A tentação de ver WikiLeaks como um paraíso artificial neo-Baudelaireano – casamento de anarquismo libertista e ciber-conhecimento – não poderia ser maior ou mais sedutora. Agora, não mais de 40 pessoas auxiliam o fundador Julian Assange, mais 800 que trabalham por fora.

Tudo isso, um orçamento anual de 200 mil euros (264 mil dólares) – e uma base nômade. O porta-voz Kristinn Hrafnsson insiste que WikiLeaks continua a ser um “portal de vazadores”, que não identifica suas fontes as quais, muitas vezes, são desconhecidas. Lá se encontra vazador que mostre que o imperador está nu – assim como qualquer um, Osama bin Laden ou outro, conseguiu inaugurar a verdadeira “nova ordem mundial” dia 11/9 com 500 mil dólares.

Para Daniel Ellsberg, que divulgou os “Documentos do Pentágono” em 1971, Assange é um herói. Para vastas porções do establishment nos EUA, ele é hoje o inimigo público n. 1 – como improvável eco de bin Laden. Talvez esteja hoje no sudeste da Inglaterra, acessível à Scotland Yard, e podendo ser preso a qualquer momento por cortesia da Interpol, que expediu mandato de prisão contra Assange por ser procurado na Suécia. O professor canadense Marshall McLuhan deve estar dando pulos na tumba; se o meio é a mensagem e ninguém consegue eliminar a mensagem, de que adiantaria eliminar o meio?

El libro de arena [2]

Examinemos o crime de Assange. Eis o que diz o próprio Assange em “State and Terrorist Conspiracies” [Estado e conspirações terroristas] [3]:

Para mudar radicalmente o comportamento do regime, temos de pensar com clareza e firmeza, porque, se aprendemos alguma coisa, é que nenhum regime deseja ser modificado. Temos de pensar além dos que vieram antes de nós, e encontrar mudanças tecnológicas que nos equipem com meios para agir, com os quais os que vieram antes de nós não contaram. Em primeiro lugar, temos de entender qual o aspecto do governo ou do comportamento neocorporativo que desejamos ou mudar ou extinguir. Em segundo lugar, temos de desenvolver um modo de pensar sobre aquele comportamento, suficientemente potente para nos permitir avançar no labirinto da linguagem politicamente enviesada, até uma posição em que possamos ver com clareza. Por fim, devemos usar esses insights de modo que inspirem, em nós e em outros, um curso de ação mais nobre e mais efetivo.

Portanto, Assange vê WikiLeaks como um antivírus que nos deve guiar na navegação através das distorções da linguagem política. Se a linguagem for um vírus que nos chegou do espaço sideral, como escreveu William (Naked Lunch) Burroughs [4], quantos mais segredos se revelem hoje, menos segredos se produzirão no futuro, até zero-segredos, WikiLeaks pode ser o antídoto. Basicamente, Assange crê que a revelação cumulativa de quantidades enormes de segredos levará ao fim dos segredos, no futuro. É uma visão romântico-anarco-utopista.

É vital lembrar que, como Assange os vê, os EUA são essencialmente uma gigantesca conspiração autoritária. Outro ativista político norte-americano, Noam Chomsky, diz exatamente a mesma coisa (e ninguém expediu mandato de prisão contra ele). A diferença é que Assange emprega estratégia de combate: trabalha para minar a capacidade do sistema para continuar conspirando. É onde entra a metáfora da rede de computadores. Assange quer combater o poder do sistema, tratando-o como se fosse um computador sufocado nas areias do deserto. Se estivesse vivo, que grande conto o argentino Jorge Luis Borges escreveria sobre isso.

Além de escrever seu próprio “Livro de Areia”, Assange também está contra-atacando a doutrina de contraguerrilha do Pentágono. Não trabalha no modo “rastrear-os-Talibãs-e-desentocá-los”. Isso é detalhe. Se a conspiração está na rede eletrônica – digamos a Matrix (da política exterior) – o que Assange quer é feri-la na capacidade cognitiva; para isso, detona a qualidade da informação.

Nesse ponto, há outro elemento crucial. A capacidade da conspiração, que engana todos todo o tempo mediante quantidades massivas de propaganda, é equivalente à tendência de a conspiração ser enganada também, ela mesma, pela própria propaganda.

Assim chegamos à estratégia de Assange, de deixar vazar quantidades tsunâmicas de informações, como fator-vetor-chave da paisagem informacional. Daí se chega a outro ponto crucial: não importa que os vazamentos sejam informação nova, pura fofoca ou opinião desejante (desde que sejam autenticados pela fonte). A ideia-mãe – muito ambiciosa – é minar todo o sistema de informação e, assim, “levar os computadores à pane”, quando a conspiração for obrigada a voltar-se contra ela mesma, em movimento de autodefesa. Para WikiLeaks, a única via pela qual se pode destruir uma conspiração é obrigando-a a entrar em modo paranóico-alucinatório focado sobre ela mesma.

Assim vamos entrando em território cada vez mais crucialmente decisivo. Praticamente ninguém – em todo o tsunami de material jornalístico e “entrevistas” e opiniões de “especialistas” inspirados pelo “cablegate” que circulou em todo o planeta – viu o que havia para ver, de importante.

Mais uma vez, não faz diferença que a maioria dos telegramas não passem de fofocas – material de jornalismo de tablóide sujo. O que interessa é ver aí o modo pelo qual Assange está expondo o sistema operacional da conspiração. Assange não está interessado em furos jornalísticos (como talvez seus parceiros no Guardian e no Der Spiegel); seu único desejo é estrangular os nós que tornam possível a conspiração – calar o sistema, deixá-lo cada vez mais gaguejante, mais zonzo, mais mudo.

Não há dúvidas de que os telegramas mostram o quanto o Departamento de Estado já vive em território “cada vez mais gaguejante, mais zonzo, mais mudo” – sem criatividade sequer para distribuir suas próprias versões de “telegramas fake”, “telegramas piratas”. Só até aí, já estamos ante uma extraordinária vitória de organização diferente de tudo que o mundo conhece até hoje, que faz o que fazem – ou deveriam fazer, mas não fazem – os jornalistas, e muito mais. Porque há muito mais por aparecer, segredos de um grande banco (provavelmente do Bank of America), segredos da China, segredos da Rússia.

“Espelho, espelho meu, existe rede mais rede do que eu?”

O governo dos EUA e praticamente toda a imprensa-empresa, como seria de esperar, acionaram seus mecanismos de autodefesa, e passaram a repetir que “não há qualquer notícia nova nos telegramas”. Muitos talvez já suspeitassem que a secretária de Estado Hillary Clinton ordenara que diplomatas dos EUA espionassem seus colegas na ONU. Mas telegrama diplomático que confirme isso é notícia absolutamente nova. Se o Secretário Geral da ONU não fosse tão bobão, teria armado um monumental escarcéu diplomático global.

E então, ao mesmo tempo, o governo dos EUA e virtualmente todo o establishment – dos neoconservadores aos militantes do obamistas light – estão dispostos a fazer o que for preciso para deletar WikiLeaks ou acabar coa raça de Assange, como George W Bush queria fazer com bin Laden [e o ex-senador Bornhausen conosco (NTs)].

Sarah – Ursus arctos horribilis & idiota perfeita [5] – Palin diz que Assange é pior que a al-Qaeda. A mesma histeria generalizada levou uma emissora de rádio de Atlanta a fazer uma enquete entre os ouvintes, sobre se Assange deveria ser executado ou preso (só duas opções; a execução venceu). O pastor Batista fundamentalista Mike Huckabee, que poderia ter sido candidato dos Republicanos à presidência em 2008 e hoje comanda um programa de televisão, também pregou a execução de Assange.

Em quem acreditar? Nesses doidos varridos, ou em dois frustradíssimos investigadores federais dos EUA que, em entrevista ao Los Angeles Times, disseram que, se WikiLeaks já estivesse trabalhando em 2001, teria sido possível evitar o ataque do 11/9?

Filósofos franceses, ocupados em salvar-se da própria irrelevância, fomentam teorias de conspiração, lamentando que WikiLeaks daria mais poderes à imprensa do que jamais tivera antes; outros culpam o ogro Internet por desmoralizar jornalistas. É a matéria-prima de todas as conspirações. Aí está a beleza dos vazamentos.

Nesse quadro, pode ser altamente esclarecedor ouvir o que tenha a dizer o eminente Guerreiro da Guerra Fria Zbigniew Brzezinski. Pois disse em entrevista à rede pública dos EUA [US Public Broadcasting Service] que no “cablegate” há “informação surpreendentemente orientada” que teria sido “plantada” nos arquivos; e que “plantar informações naqueles arquivos” é tarefa simplíssima.

Por exemplo: os telegramas que dizem que os chineses estão inclinados a cooperar com os EUA com vistas a uma possível unificação da Korea sob a soberania da Coreia do Sul (já desmontei essa hipótese em artigo anterior, “O imperador está nu”, Asia Times Online 1/12/2010, traduzido).

O Dr. Zbig diz que a organização WikiLeaks pode ter sido infiltrada por serviços de inteligência com “objetivos muito específicos”; poderiam ser, como ele sugere, elementos internos nos EUA, interessados em criar dificuldades para o governo Barack Obama. Mas ele também suspeita de “elementos estrangeiros”. Nesse caso, primeiro lugar da lista, ninguém menos que o Estado de Israel.

Nos termos das teorias da conspiração de sempre, essa é a bomba. WikiLeaks poderia ser a cabeça visível de uma “serpente” invisível – uma massiva campanha de desinformação orientada pelos israelenses? Se fosse, apareceriam telegramas altamente comprometedores que abalariam as relações EUA-Turquia; e telegramas que se somariam uns aos outros, para pintar a imagem de amplo consenso entre os sunitas árabes a favor de imediato ataque militar ao Irã; e não haveria sequer um telegrama para dizer ao mundo o quanto e como Israel sempre cria ameaças aos interesses dos EUA no Oriente Médio, sempre e sempre, inúmeras vezes.

Em entrevista a Larry King, da televisão dos EUA, o primeiro-ministro russo Vladimir Putin disse que, sim, os telegramas foram manipulados; é parte de um complô para desacreditar a Rússia (mas isso foi antes de a Rússia ter abocanhado o direito de sediar a Copa do Mundo de 2018; agora, o pessoal lá já está afogado em cataratas de Stoli[chnaya; vodca] e ninguém está dando a mínima bola para telegramas e complôs). O presidente Mahmud Ahmadinejad disse exatamente a mesma coisa, sobre complô, no seu caso, contra o Irã.

E há também a conspiração que não aconteceu: como é possível que o Pentágono, com tantos recursos hiper-mega-ultra-super high-tech ou não quis ou não tentou ou não pôde, até agora, derrubar completamente WikiLeaks?

Há muita conversa em todo o mundo sobre os “motivos” pelos quais WikiLeaks divulgou aqueles telegramas. É preciso reler o pensamento de Assange para entender que não há “motivos”. O vazio intelectual e o autismo político dos diplomatas dos EUA é autoevidente. Eles só entendem o mundo em termos de “bons” e “maus”; os EUA versus qualquer “outro”.

O grande diretor franco-suíço Jean-Luc Godard faz 80 anos hoje, 6ª.-feira, 3/12. Seria ótimo que filmasse um remake de Made in USA, para mostrar a perplexidade do sistema que, agora, contempla a própria cara num espelho digital gigante.

Notas:

[1] Orig. Wilderness of Mirrors. A expressão aparece no título de livro de David Martin Wilderness of Mirrors: Intrigue, Deception, and the Secrets that Destroyed Two of the Cold War's Most Important Agents [Selva de espelhos: intriga, mentiras e os segredos que destruíram dois dos mais importantes agentes da Guerra Fria], de 1981, sobre, dentre outros espiões norte-americanos, James Jesus Angleton, chefe do setor de contrainteligência da CIA no auge da Guerra Fria, quando a Agência trabalhava quase exclusivamente para identificar agentes soviéticos ou orientais infiltrados nos serviços secretos norte-americanos [NTs].

[2] Orig. The Book of Sand. É o título, em inglês, de livro original de 1975, de Jorge Luis Borges, El libro de arena. Em português, O livro de areia, 2009, São Paulo: Companhia das Letras.

[3] Em IQ.org e em CRYPTOME leem-se vários ensaios de Julian Assange (em inglês) [NTs].

[4] “Naked Lunch” é título de um romance de William Burroughs de 1959, que tem longa e complexa história editorial e foi adaptado para o cinema em 1991, com o mesmo título, filme dirigido por David Cronenberg, exibido domingo passado pela TV Cultura, em “Mostra Internacional de Cinema na Cultura”. Leia também detalhes sobre o romance e sobre o filme.

[5] No original “Grizzly nutjob Sarah Palin”. É expressão intraduzível. Cada leitor pode escrever aí os adjetivos que lhe ocorram sobre Sarah Palin; para melhor tradução, os adjetivos devem guardar traços semânticos (malignos) de “grande urso pardo” e de “idiota perfeita” (NTs).
Explicação do motivo pelo qual hashtags relacionadas ao Cablegate não estarem nos Trending Topics do Twitter

por Angus Johnston do blog Student Activism, 28/11/ 2010


So the Wikileaks organization released the first batch of a promised quarter million US State Department cables today, and it seems like everyone on the planet is talking about it. The story is front-page news at media sites across the globe, it’s all over the television, and for a while this afternoon more than two percent of all Twitter traffic was about the leaks.

You read that right — one in every fifty tweets was about Wikileaks this afternoon. To put that in context, it’s about three times as many as mentioned Justin Bieber.

And yet “Wikileaks” hasn’t hit Twitter’s trending topics list all day. Right now #becauseofjustin, a Bieber-related hashtag, holds the top spot on Twitter’s global trending topics list, even though it’s running just one tenth the volume of #wikileaks itself.

Twitter being Twitter, there’s no shortage of speculation about why this is. Some suggest it’s a conspiracy of some kind. Others claim that because Wikileaks is a username on Twitter, it’s excluded from appearing on the trending topics list. (This is false, as a quick investigation will demonstrate.)

So what is it? Basically, it’s the algorithm.

It turns out it’s tougher than you’d think to put together a trending topics list that really means anything. If you just go by the raw frequency with which words appear, you’re going to wind up with stuff like “the,” “and,” and “RT” at the top of the charts forever. And even if you exclude words like those, you’re still going to wind up with “lunch” trending every lunchtime and Glee trending every Tuesday.

Which is fine if that’s what you’re interested in, but the folks at Twitter have decided that they’re interested in something else. What they’re interested in is finding out what’s breaking — what people are interested in today that they weren’t interested in yesterday. And to find that out you need to look beyond the raw numbers. You need an algorithm, and it needs to be a sophisticated one.

Because any time you create a system like this, there will be people who try to game it. Twitter doesn’t want its trending topics list to be a list of the day’s ten most successful “RT if you love puppies!!!!!” campaigns, and it doesn’t want the list — or its feed — to be clogged up with “Tweet about Velveeta to win a free iPad” garbage, either.

All of which means that Twitter doesn’t really care whether “wikileaks” was the most-tweeted word of the day. What they’re trying to measure is something more subtle and more complex. And they won’t tell us what exactly that is. They can’t tell us, because if they told us, we’d have a leg up in gaming the system again.

So why didn’t #wikileaks trend? It’s impossible to say for sure, but it’s most likely a combination of things. First, #wikileaks is a hashtag that sees considerable traffic on an ongoing basis, so it has to spike higher to make a splash than a less common word would. Second, a large portion of the traffic #wikileaks has seen today has been in the form of retweets, and Twitter gives retweets much less weight than original tweets in calculating trends. Third — and I’m truly guessing on this one — #wikileaks is a hashtag, and as a hashtag it necessarily reflects a co-ordinated, organized push to boost discussion of a topic, rather than an organic outpouring of interest. I wouldn’t be at all surprised to learn that putting a # in front of a word depresses that word’s weight in the trending topics algorithm, if only slightly.

Wikileaks rolled out a new hashtag today — #cablegate — and it quickly rose to the top of the trending topics list, despite producing far less traffic than #wikileaks. (That fact alone should quiet the conspiracy theorists, though it probably won’t.)

Some will take this last piece of info as a reason to spawn new hashtags every week, so that the tags’ novelty works in their favor. There may be something to be said for such an approach, but my own sense is that it’s counterproductive, for a few reasons.

For starters, trending topics are wildly overrated as an organizing tool. You constantly see people urging others to “get [whatever] trending,” or fretting about the fact that it’s not, but the reality is that having your hashtag show up briefly on a list in a sidebar isn’t going to do a hell of a lot for your movement. I’ll say more about why that is in a future post — this one is already ridiculously long.

Beyond that, there’s the fact of what you lose by switching hashtags — continuity and predictability.

Consider #wikileaks vs #cablegate. #Wikileaks drew huge traffic all day because people associated the tag with the topic, so using it came naturally to them. And they kept using it in the face of encouragement to switch to #cablegate. Even after #cablegate trended, in fact, #wikileaks stayed much more popular.

The point of hashtags — the point of Twitter itself — isn’t to get your tweets in front of random people. It’s to build a community of discussion. It’s to connect with people who are interested in what you’re interested in, and get them more interested. It’s to turn weak ties into stronger ties. And trending topics don’t have a whole hell of a lot to do with any of those projects.
Boa Alexandre! Esse assunto da #wikileaks está diretamente relacionado com nosso objetivo na ER. Tenho acompanhado diariamente esse tema, como cidadã do mundo e como pesquisadora das redes. Penso que isto pode ser um "tipping point". Nunca vi o sistema reagir desta maneira, o que torna óbvio que nunca uma ameaça foi tão contundente. Há aí uma conjunção de fatores, mas parece-me que o principal é que a sociedade humana já está farta dessa hipocrisia e configuração social, por isso wikileaks reverbera com ferocidade!

Creio ser evidente para todos que a mídia tradicional sempre subestimou o público. O que wikileaks está, também, demonstrando é que somos capazes de pensar individualmente e que coletivamente somos geniais. Uma rede de pessoas unida por um objetivo em comum é imbatível.
Em que sentido você diz que o sistema nunca reagiu dessa forma?

Parece-me, pelo contrário, que o sistema não aprendeu nada e continua agindo de forma absolutamente convencional.

Ontem li que o conteúdo já estava espalhado em 280 sites, o que torna absolutamente ridícula a tentativa americana de controlar o WikiLeaks ou prender Assange.

Não aprenderam porque não analisaram a rede. De outra forma, seria óbvio o resultado.



Clara Pelaez Alvarez disse:
Boa Alexandre! Esse assunto da #wikileaks está diretamente relacionado com nosso objetivo na ER. Tenho acompanhado diariamente esse tema, como cidadã do mundo e como pesquisadora das redes. Penso que isto pode ser um "tipping point". Nunca vi o sistema reagir desta maneira, o que torna óbvio que nunca uma ameaça foi tão contundente. Há aí uma conjunção de fatores, mas parece-me que o principal é que a sociedade humana já está farta dessa hipocrisia e configuração social, por isso wikileaks reverbera com ferocidade!

Creio ser evidente para todos que a mídia tradicional sempre subestimou o público. O que wikileaks está, também, demonstrando é que somos capazes de pensar individualmente e que coletivamente somos geniais. Uma rede de pessoas unida por um objetivo em comum é imbatível.
Matar a WikiLeaks. Si nosotros nos centramos en analizar los hechos, las posiciones, a Julian Assange, perdemos el objetivo que es contar con una suerte agencia de noticias de acceso mas libre que las tradicionales.
Necesitamos mucha wikis de leaks, claro esto no es facil de conseguir y cuesta dinero
Revelações de bastidores políticos e diplomáticos, picuinhas entre países, processos mais complexos contendo variáveis de influência econômica e política e claro, corrupção, tudo isso é interessante que venha ao conhecimento do mundo, como fato jornalístico e desmobilizador de algumas 'más' intenções.
O problema é quando o sr. Assange publica documentos como os "Diários do Afeganistão", com 76.000 documentos de 2004 a 2010, expondo ao aberto informações confidenciais de inteligencia militar e as fontes dessas informações.
É um paradoxo. Ao fazer isto, deixa que as fontes da inteligencia fiquem expostas e tenham sua vida ameaçada pelo Taliban por exemplo. Não é o jornalismo o maior interessado em preservar as fontes??
O WikiLeaks prestou um desserviço ao combate do terrorismo ao colocar em risco a vida de centenas de pessoas. Bem intencionado ou irresponsável?
Anarquista, Graças aos EUA

Fonte: http://oglobo.globo.com/pais/moreno/posts/2010/12/03/anarquista-gra...

Os antiamericanos estão vivendo dias de intensa euforia com a divulgação de 250 mil documentos secretos do governo americano pelo site Wikileaks, (a wiki do vazamento). O autor da proeza é Julian Assange, um hacker australiano, cujo ato tem o efeito de uma bomba sobre a diplomacia mundial e americana. O gesto lembra os bolcheviques, que, após a tomada do poder pela Revolução de Outubro, divulgaram os acordos secretos realizados pelas potências europeias com a Rússia, criando tempestades na diplomacia da época.
Julian Assange é um sujeito que vaga de um país para outro se escondendo de possíveis represálias. Chamar Julian de terrorista cibernético não é correto. Afinal, ele não paralisou nenhuma rede, fez pior, vazou (leak) os documentos secretos do Pentágono, o órgão de segurança de uma nação que tem relações diplomáticas com o mundo todo.
Os documentos não expõem somente os EUA, mas governos e diplomatas do mundo inteiro, possibilitando a abertura de um flanco perigosíssimo na segurança das nações. Engana-se quem acha que se trata de uma ação que prejudicará somente os EUA. Se Assange tinha boas intenções, a de expor os “podres” dos governos, quando criou – vazou antes documentos da guerra do Iraque e Afeganistão e outras coisas – seu site de vazamento, os bons propósitos se perderam. Parte das informações são profundamente maléficas para a segurança internacional. Vide as declarações que criaram um embaraço a Nélson Jobim, nosso ministro da defesa, em que Lula precisou sair em seu auxílio.
O vazamento – mais uma vergonha para o caríssimo sistema de segurança americano, que lembra o “Onze de Setembro” – vai trazer, claro, embaraços para Hillary Clinton. O conteúdo dos documentos são, em sua maioria, inconfidências e trocas de opiniões entre diplomatas sobre questões políticas cruciais, e de pessoas poderosas ao redor do mundo. Essas trocas têm que ser secretas. Por exemplo: há alguma dúvida de que Hugo Chávez se comporta como um louco? Que a Coréia do Norte e o Irã podem provocar uma guerra com sua política nuclear?
O Wikileaks vaza inicialmente as informações para cinco grandes jornais, considerados responsáveis, que podem divulgar o que acharem conveniente. O problema é que as informações caem nas mãos de outros grupos, e podem ser usadas por terroristas. Os documentos estão alegrando a imprensa mundial, que sempre faminta de fatos, terá agora uma fonte inesgotável de assuntos. A austera França se recusa a aceitar o Wikileaks.
Julian Assange ficou um tempo na Suécia, país que tem forte sistema de proteção a pessoas que se sentem perseguidas. No curto período que passou lá, ele enrolou-se. Não dá ainda para ter certeza se se trata de represália, mas a promotoria sueca o acusa de abusos sexuais contra três mulheres, um deles de estupro. A Interpol emitiu um mandato de prisão contra ele.
É uma ironia que Assange, o homem que estuprou o Pentágono seja acusado de um estupro real. Aproveitando-se das fortes e liberais leis inglesas, como fez Karl Marx, Assange foi esconder-se na Inglaterra – a história se repete – e de lá trabalhará para destruir o sistema de segurança da nação que o protege.
Qual seria a reação dos eufóricos antiamericanos, caso o vazamento se desse com os arquivos secretos de seu próprio país? No caso, o Brasil ou quem sabe a China? Na verdade, a mesma! Os anarquistas estão de volta!

Theófilo Silva é articulista colaborador da Rádio do Moreno.
Particularmente não concordo com a idéia do WikiLeaks. Quando não é fofoca pura - o que aliás, é bastante frequente - pode ser perigoso.

Mas o ponto que avalio mais sério não é o serviço em si, mas a forma como os governos estabelecidos encontraram de combatê-lo.

SunTzu já indica que é essencial conhecer o "inimigo" e neste caso, os governos demonstram não conhecer absolutamente nada em termos de regras de rede.

Ao tentar proibir ou perseguir o serviço, acabaram dando-lhe notoriedade e qualificação. Uma fonte qualificada e gratuita na rede é tudo o que os nodos procuram.



Cadu Lemos disse:
Revelações de bastidores políticos e diplomáticos, picuinhas entre países, processos mais complexos contendo variáveis de influência econômica e política e claro, corrupção, tudo isso é interessante que venha ao conhecimento do mundo, como fato jornalístico e desmobilizador de algumas 'más' intenções.
O problema é quando o sr. Assange publica documentos como os "Diários do Afeganistão", com 76.000 documentos de 2004 a 2010, expondo ao aberto informações confidenciais de inteligencia militar e as fontes dessas informações.
É um paradoxo. Ao fazer isto, deixa que as fontes da inteligencia fiquem expostas e tenham sua vida ameaçada pelo Taliban por exemplo. Não é o jornalismo o maior interessado em preservar as fontes??
No hay que matar al mensajero

João Paulo Brandão Barboza disse:
Anarquista, Graças aos EUA
Os antiamericanos estão vivendo dias de intensa euforia com a divulgação de 250 mil documentos secretos do governo americano pelo site Wikileaks, (a wiki do vazamento). O autor da proeza é Julian Assange, um hacker australiano, cujo ato tem o efeito de uma bomba sobre a diplomacia mundial e americana. O gesto lembra os bolcheviques, que, após a tomada do poder pela Revolução de Outubro, divulgaram os acordos secretos realizados pelas potências europeias com a Rússia, criando tempestades na diplomacia da época.
Julian Assange é um sujeito que vaga de um país para outro se escondendo de possíveis represálias. Chamar Julian de terrorista cibernético não é correto. Afinal, ele não paralisou nenhuma rede, fez pior, vazou (leak) os documentos secretos do Pentágono, o órgão de segurança de uma nação que tem relações diplomáticas com o mundo todo.
Os documentos não expõem somente os EUA, mas governos e diplomatas do mundo inteiro, possibilitando a abertura de um flanco perigosíssimo na segurança das nações. Engana-se quem acha que se trata de uma ação que prejudicará somente os EUA. Se Assange tinha boas intenções, a de expor os “podres” dos governos, quando criou – vazou antes documentos da guerra do Iraque e Afeganistão e outras coisas – seu site de vazamento, os bons propósitos se perderam. Parte das informações são profundamente maléficas para a segurança internacional. Vide as declarações que criaram um embaraço a Nélson Jobim, nosso ministro da defesa, em que Lula precisou sair em seu auxílio.
O vazamento – mais uma vergonha para o caríssimo sistema de segurança americano, que lembra o “Onze de Setembro” – vai trazer, claro, embaraços para Hillary Clinton. O conteúdo dos documentos são, em sua maioria, inconfidências e trocas de opiniões entre diplomatas sobre questões políticas cruciais, e de pessoas poderosas ao redor do mundo. Essas trocas têm que ser secretas. Por exemplo: há alguma dúvida de que Hugo Chávez se comporta como um louco? Que a Coréia do Norte e o Irã podem provocar uma guerra com sua política nuclear?
O Wikileaks vaza inicialmente as informações para cinco grandes jornais, considerados responsáveis, que podem divulgar o que acharem conveniente. O problema é que as informações caem nas mãos de outros grupos, e podem ser usadas por terroristas. Os documentos estão alegrando a imprensa mundial, que sempre faminta de fatos, terá agora uma fonte inesgotável de assuntos. A austera França se recusa a aceitar o Wikileaks.
Julian Assange ficou um tempo na Suécia, país que tem forte sistema de proteção a pessoas que se sentem perseguidas. No curto período que passou lá, ele enrolou-se. Não dá ainda para ter certeza se se trata de represália, mas a promotoria sueca o acusa de abusos sexuais contra três mulheres, um deles de estupro. A Interpol emitiu um mandato de prisão contra ele.
É uma ironia que Assange, o homem que estuprou o Pentágono seja acusado de um estupro real. Aproveitando-se das fortes e liberais leis inglesas, como fez Karl Marx, Assange foi esconder-se na Inglaterra – a história se repete – e de lá trabalhará para destruir o sistema de segurança da nação que o protege.
Qual seria a reação dos eufóricos antiamericanos, caso o vazamento se desse com os arquivos secretos de seu próprio país? No caso, o Brasil ou quem sabe a China? Na verdade, a mesma! Os anarquistas estão de volta!

Theófilo Silva é articulista colaborador da Rádio do Moreno.

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