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O NOVO LIVRO DE CHRIS ANDERSON (2009): FREE: THE FUTURE OF A RADICAL PRICE

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Comentário de Augusto de Franco em 28 agosto 2009 às 10:42
Vamos já pendurar esse texto do Puurtinen & Mappes (2008).
Comentário de Carlos Boyle em 28 agosto 2009 às 10:33
Dos cositas. La primera es que me sorprendí leyendo en español, creyendo que estaba leyendo en portugues, Jeje. Eso es fantástico.
La otra es algo sobre lo que vengo leyendo es como trabaja la "culpa" y la "ira" en una comunidad colaborativa. Cuando alguien da a título gratuito provoca en el otro la culpa de no poder retribuirle lo gratuito, y esto lo impulsa a la colaboración.
Como contrapartida si en esos ámbitos solo unos pocos producen valor gratuito y el resto usufructa, eso provoca ira, que también repercute en una colaboración en los no colaboradores, en otras palabras la ira provoca la culpa y una definición en función de la colaboración.
Estos dos resortes psicológicos son muy interesantes de analizar cuando se habla de título gratuito.
Between-group competition and human cooperation
Comentário de Augusto de Franco em 28 agosto 2009 às 8:36
Vejam abaixo um excelente post de Hugo Kuklinski sobre o livro Free de Chris Anderson:

Una (extensa) reseña de FREE, by Chris Anderson

Hugo Pardo Kuklinski, Digitalismo.com (12/07/09)

Comencemos a hablar de Free. The future of a radical price, de Chris Anderson (2009, Hyperion) publicado sólo hace una semana.

El antecedente es un artículo publicado en la revista Wired en marzo de 2008 y reseñado en digitalismo en su momento por Carlos Scolari (primera y segunda parte). Coherente con lo que se analiza, el libro se puede leer “free” (aunque no se puede descargar) en Scribd y en Google Books. Hyperion, la editorial que lo edita, ofrece una versión gratuita en audiobook. Hace dos días The New York Times hizo una reseña. En su blog, Anderson explica la cuidada estrategia de lanzamiento.

Seguramente será best seller y se hablará de él por mucho tiempo, como ha sucedido con The Long Tail, el anterior trabajo del director de Wired Magazine, también reseñado por digitalismo.

La investigación analiza en profundidad y cómo trabaja el mercado de la gratuidad que existe de la mano de Internet. Explica que en todas las economías donde su modelo de distribución está relacionado a Internet disminuyen costes en forma drástica, debido a tres variables que tienden a valer cero en términos de escalabilidad: el ancho de banda, el poder de procesamiento y el cloud computing. Anderson propone interesantes gráficos con los procesos y modelos de ganancias alternativos derivados en cada industria. El libro comienza con un buen ejemplo. Dado que todo el mundo se bajaba y consumía sus contenidos en forma pirata y a baja calidad, los sobrevivientes de los Monty Phyton ofrecieron gratis en su canal de YouTube contenidos originales y pidieron a la gente -como un gesto de gratitud- que además comprarán sus películas. En tres meses, sus DVDs pasaron al segundo puesto en Amazon.com incrementado ventas en un 23.000 %. No hubo acción de marketing premeditada, sino un gesto de generosidad anunciado públicamente. La estrategia les salió gratis. YouTube y Amazon pagaron el ancho de banda y los costes de almacenamiento.

Según Anderson, el modelo Free no es nuevo, pero está cambiando radicalmente en el siglo XXI. La economía de la reputación, la confianza y el intercambio gratuito tiene más historia que ninguna otra lógica económica en la historia, siendo aún anterior a los mercados, sobretodo en las pequeñas comunidades, donde la escala no era un problema. Pero en el siglo XX la radio y la televisión crearon un ecosistema de masas basado en la gratuidad de sus contenidos, a cambio del consumo de publicidad. Y la industria audiovisual acentuó el crecimiento de las marcas, la publicidad y los mercados nacionales. Pero lo que vivimos en la actualidad es muy diferente a las promociones del siglo XX. Esta nueva forma de gratuidad no es exactamente regalar un producto y cobrar por otro. Los contenidos audiovisuales gratis soportados por la publicidad fueron una estructura paradigmática en los últimos cien años. En este caso la gratuidad representa todo un modelo industrial, soportado por la habilidad de bajar los costes a casi cero. Antes era una estrategia de marketing para vender átomos. Hoy es un nuevo modelo basado en los bits. Según al autor, la economía de los átomos es inflacionaria ya que moverlos es cada vez más costoso, en cambio la economía de los bits es deflacionaria, de la mano de la reducción de costes de las variables antes mencionadas, más el abaratamiento de los propios dispositivos de acceso.

Anderson analiza este modelo industrial desde la psicología del comprador, donde la gratuidad es un intangible difícil de evaluar y mesurar. Por otra parte, el penny gap (la distancia entre un producto que vale un céntimo a uno que vale cero) es muy importante, porque señala la enorme diferencia del coste cognitivo de tener que decidir la compra. Por esto, los micropagos han fallado y la gratuidad es todo un éxito. Entonces, para un creador más interesado en atención y enlaces que en la recompensa económica, ofrecer su producto en forma gratuita toma sentido. Darlo gratis da una ventaja competitiva con respecto a los otros productos, por los que hay que pagar.

En este entorno complejo, se trata también de comprender el dilema pirata, como señala Matt Mason. La industria cultural aún no ha encontrado el equilibrio entre regulación y libertad para samplear. En muchos casos, la gente piratea porque considera que los precios del mercado son excesivos para tal producto y además valora negativamente que estos precios no los decida el realizador o artista (sólo obtiene un pequeño porcentaje), sino la cadena de intermediación. Los consumidores creen que el valor del producto es mucho menor al que impone el mercado. Con esta actitud de consumo en el mercado digital, la gratuidad es una elección que el autor tiene que evaluar obligatoriamente. Sino, lo harán otros por él y ya no será lo mismo. Muchas veces la gratuidad se torna inevitable.

Claro que hay excepciones. Si eres un adulto y consideras que el tiempo que debes emplear para consumir un producto cultural vale más que el dinero que te ahorrarías por una copia de baja calidad, compras el producto. Si eres joven, te sobra tiempo y no tienes dinero, te bajas el contenido de la red en forma ilegal. Free es el precio correcto para ti, aunque pierdas calidad. Son dos mercados paralelos y hay que actuar en forma diferenciada con ambos, sin criminalizar. Por esto la gratuidad y los contenidos de pago conviven y se complementan.

El discurso victimista de algunas empresas (las periodísticas, por ejemplo) no vale para continuar con el anacronismo de un modelo de negocio que tiene más de un siglo. Estas corporaciones pierden recursos y se quejan porque así también se pierden puestos de trabajo. Ver post Confundiendo el negocio de los medios con el de la impresión en digitalismo. Pero nadie señala que el ahorro de los ciudadanos (que no gastan en anuncios pagos en periódicos y lo hacen gratis en Craigslist.org), es liquidez y más recursos para que los consumidores puedan gastarlo en mejores decisiones de consumo.

Uno de los ejes de la economía Free es el cross-subsidy, o sea que un producto es gratis para el consumidor pero alguien paga por eso, porque le beneficia de alguna manera. Es un pago indirecto. Los medios gratuitos insertan publicidad y el consumidor paga la publicidad comprando productos más caros que lo que saldrían sin esos costes añadidos. Según Anderson, cuatro son las taxonomías del modelo de cross-subsidies y en algunos casos existen híbridos: 1) Direct cross-subsidies (ofrecer productos por debajo del coste, para ganar clientes y cobrrar más caro por otros productos, como la telefonía móvil); 2) The three-party market (el clásico modelo de los medios, que ofrecen a los usuarios contenidos gratis, pero venden publicidad); 3) Freemium (el modelo de la Web donde el 5% de usuarios que pagan servicios extra subsidia al resto); 4) Non-monetary markets (como la economía del regalo, el intercambio de trabajo o la economía del link).

El tándem impresoras/cartuchos; teléfonos móviles/abono de consumo, máquinas de café/sachets; o sea gratuidad de un producto/tarifas excesivas en otro necesario para que funcione el anterior, es un modelo del siglo XX con enormes resistencias. Esto lo demuestra las constantes quejas de los usuarios en este tipo de dinámicas de consumo poco transparentes.

El ejemplo de los Monte Python es sólo uno entre cientos de la economía Free del siglo XXI. Veamos otros:

Radiohead lanzó In Rainbows a fines de 2007 en forma gratuita en su Web. Ya lo explicamos en su momento. Leer también el post La transformación del modelo de la música.

• El ecosistema Linux es una industria de 30 billones de dólares, y todo a pesar de la salvaje competencia del gigante Microsoft. La principal norma jurídica que regula el software open source es la licencia GPL (General Public License), que permite que cualquier programador pueda modificar código y ofrecerlo gratis o venderlo si desea, pero no puede tomar derechos de copyright sobre esto, o sea no puede licenciarlo. Debido a la filosofía open source, los costes de servidores en las empresas se han reducido drásticamente, aunque queda margen para reducirlos aún más.

• Otro ejemplo son las exquisitas TED Conferences que se realizan desde 1999 en California. Después de años de exclusividad, en 2006 comenzaron a ofrecer las ponencias gratis en Internet, con un pequeño retraso entre el tiempo en que se celebraban y el que se subían a la red. Hoy las TED Conferences se han convertido en un medio mainstream educativo, muy utilizado en el mundo universitario. Su creciente popularidad dada su difusión masiva, hizo que el coste de los tickets creciera un 10% todos los años, pasando de 3000 dólares en 1999 a 6000 en 2009, doblando además la capacidad del recinto y por ende la venta de entradas. Vivir la experiencia TED en directo posee un valor añadido de networking que la conferencia on-line no ofrece (esto me hace pensar mucho en las universidades a distancia). Además, ofrecen al selecto grupo espacios conversacionales muy atractivos y contenidos exclusivos. El modelo de gratuidad les ha significado un gran éxito económico y de popularidad.

Google hace de la gratuidad su filosofía central. Ofrece cerca de 100 productos gratuitos. Su eje financiero y de pago está exclusivamente centrado en el AdSense para sitios web de terceros y en el AdWords para resultados de búsqueda de su buscador. Este post da algunas pistas sobre su estrategia distribuida.

Ni los Monty Phyton ni Radiohead, ni TED, ni los desarrolladores Linux ni Google van contra sus propios intereses. Todo lo contrario. Comprendieron la dinámica de consumo de sus usuarios y les ofrecieron una alternativa más acorde con sus expectativas de pago. Ganaron economía de atención, enlaces y reputación. Ofrecieron gratis un contenido para crear demanda sobre el producto “empresa”. Anderson de otro ejemplo muy significativo. Village Voice pasó de periódico de pago a gratuito y a pesar de ese profundo cambio, sufrió una profunda crisis. The Onion nació gratuito y hoy es todo un conglomerado de medios muy rentable.

El auto de este post ha vivido la experiencia Free en carne propia. En septiembre de 2007, junto a Cristóbal Cobo -conscientes de todo este fenómeno- publicamos Planeta Web 2.0. Inteligencia colectiva o medios fast food, en forma gratuita en la Web. A junio de 2009, el libro ya supera las 130.000 descargas en su sitio oficial, más allá de las miles de copias pdf que circularon sin nuestro control. En el libro Los piratas son los padres. Historia en los albores de la era digital, ambos explicamos ese proceso bajo el título de Un speaker corner en pdf:

“(…) Una semana después de haber terminado el trabajo, lo liberamos en forma gratuita y bajo formato pdf. No tuvimos que esperar meses entre la entrega del trabajo a la editorial y la limitada distribución del libro en las librerías. Sólo pocos días después de hacer la última corrección, el libro ya estaba siendo bajado y leído en toda Iberoamérica. La decisión de liberar el texto bajo licencia Creative Commons fue fundamental para su repercusión. (…) Para saber cuántas personas “comprarían” el libro, pusimos un contador de descargas. A 36 horas de su lanzamiento, las descargas alcanzaron las 25.000. (….) la combinación entre blogósfera y marketing viral habían potenciado el tan ansiado valor de la atención. Luego la comunidad digital se apropió de nuestro trabajo. Se publicó en Google Books, sus 900 enlaces se indexaron en del.icio.us, algunos capítulos se tradujeron al italiano y al portugués, se exportó a diversos formatos (slideshare, scribd, podcast, youtube), se incluyó en Wikipedia y, lo que es mejor, se convirtió en lectura obligatoria en licenciaturas y posgrados de la región. La divulgación superó con creces nuestras expectativas.”

Y para terminar este extenso post, me quedo con un polémico y creativo análisis de Anderson. El autor señala que vivimos una era de abundancia y que esto contribuye aún más a la freeconomics. Aunque se nos haga creer que faltan recursos, cita como ejemplo que el coste de los alimentos en EEUU ha bajado de un tercio del salario promedio en 1955 a menos de un 15 % del salario actual. El efecto de sustitución de los bienes escasos también juega un papel trascendente. El ingenio humano y la curva de aprendizaje de la ciencia y la tecnología tienden a encontrar recursos naturales más rápido que lo que podemos utilizarlos. Además, cuando un producto se vuelve muy escaso, genera un incentivo para sustituirlo por otro que sea abundante en la naturaleza y /o fácil de elaborar. Esto produce un efecto de aumento de la oferta más rápido que la demanda, bajan los precios y genera abundancia. Sucede con todos los productos: la comida, la ropa, los bienes materiales, la tecnología. El autor afirma que tenemos en nuestros genes insertos el miedo a la escasez, pero vivimos una época de abundancia. Una vez las ideas se crean, se propagan por la sociedad convirtiéndose en memes y su coste tiende a cero por la comoditización. Excepto cuando las ideas son patentadas y las empresas crean entonces una escasez artificial.

Y lo más importante. La información era un bien escaso en el pasado, pero pasó a ser un bien abundante. Una reflexión personal al respecto. Los trabajadores del conocimiento de hoy son los obreros del siglo XX. Todos los emprendedores nos movemos hacia adelante en procura de ideas innovadoras, en busca de la nueva escasez. Hasta que el ciclo vuelve a empezar. Me pregunto cual es el rol de los docentes que se encargaban de distribuir un bien escaso como la información. Si no innovan, se tornarán invisibles y poco valiosos como trabajadores, porque lo que ofrecen dejo hace tiempo de ser un bien escaso. Anderson cita la famosa frase de Stewart Brand “Information Wants To Be Free. Information also wants to be expensive” y la reconfigura. La información (abundante) quiere ser libre. La información (escasa) quiere ser costosa. En eso estamos quienes nos dedicamos a la emprendeduría, a la investigación y a la educación universitaria.
Comentário de Augusto de Franco em 19 julho 2009 às 9:31
Mas Haroldo, o livro do Anderson pode ser lido aqui gratuitamente (e o campo de leitura pode ser ampliado). Não há conteúdo bloqueado e sim download bloqueado.
Comentário de Haroldo Vilhena em 16 julho 2009 às 18:21
Realmente eles bloqueiam o conteudo para o Brasil (pelo menos).

Consegui baixar o livro como audio book (285 Mb) sem maiores problemas.
Comentário de Vera Maria dos Santos Moreira em 15 julho 2009 às 11:42
Não consegui fazer o download. Aparece uma mensagem : Sorry, this content is geographically restricted
Comentário de Haroldo Vilhena em 14 julho 2009 às 20:29
Acabei de ler o livro.
É realmente bem bacana e uma grande pesquisa.

Recomendo.

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